

Es difícil contar la trama de Un perro andaluz como si fuera un filme lineal.
El cortometraje comienza por un hombre (Luis Buñuel mismo) que corta el ojo de una mujer con una navaja, como las nubes que cortan la luna llena. Ocho años después, la misma mujer recibe en su casa a un hombre vestido como criada, cuya mano se llena de hormigas que asemejan el vello de una axila femenina.
Mientras tanto, en la calle de enfrente, la gente se acerca a ver una mano cortada que yace sobre el asfalto, manipulada por un andrógico que es después obligado por un policía a guardarla en su caja. Cuando la gente se dispersa de nuevo, el andrógino es atropellado por un coche.
La mujer y el hombre (ya vestido con un traje) miran todo desde la ventana. Entonces él intenta tocarla, y después de negarse, la mujer lo deja acariciar sus senos. Inmediatamente, sin embargo, ella lo rechaza de nuevo y huye de él en la habitación, hasta que se encuentra acorralada en un rincón. El hombre, queriendo obligarla a ceder, jala hacia el rincón dos cordas a las que están amarrados un melón, dos pianos de cola, un asno muerto y dos seminaristas (entre ellos el mismo Salvador Dalí). Asustada, la mujer se escapa a la habitación vecina, donde encuentra acostado al hombre disfrazado como criada, es decir, el hombre que ella había recibido en su casa al principio.
Al rededor de las 3:00 de la mañana, el hombre disfrazado es visitado por otro tipo (su "doble", porque es él mismo), quien lo reprende por utilizar ropa femenina que al instante arroja por la ventana. El primer hombre es obligado a pararse frente a la pared, como castigo. El otro tipo lo hace levantar los brazos y pone libros sobre sus palmas, pero cuando se voltea, los libros se convierten en pistolas que el castigado utiliza para matarlo (esto sucede ya dieciséis años antes). Herido, el hombre cae en un bosque intentando aferrarse a la espalda de una mujer que desaparece al instante. Algunos hombres que pasan por ahí lo ven y lo levantan.
De regreso en la habitación, la mujer advierte sobre el muro una mariposa que tiene un cráneo pintado. Entonces encuentra al hombre que había intentado acariciarla, y que logra desaparecer sus labios para reemplazarlos con el vello de la axila de ella.
Enojada, la mujer sale de la casa que esta vez se encuentra enfrente de la playa. Ahí, ella se une a un joven al que besa y con quien se pasea por la playa. Durante el paseo, encuentran sobre la arena la caja vacía y rota donde se encontraba antes la mano cortada, y la ropa que había sido arrojada por la ventana.
El cortometraje termina en primavera, cuando la mujer y el hombre se encuentran muertos y enterrados en la playa.